MIDDLEMARCH, Geoge Elliot (Alba)

img_0277Middlemarch es el símbolo de una sociedad cerrada en la que transcurren la vida de varios personajes, cada uno muy bien definido y con rasgos de personalidad acusados. Las mujeres aspiran a un buen matrimonio en un mundo dirigido por hombres, aunque de todos es sabido que el pseudónimo corresponde a una mujer. Dorothea Brooke se casa con un intelectual muy mayor pero su matrimonio no es todo lo satisfactorio que desearía. Su hermana Celia lo hace con Sir James Chettham y como no parece tener grandes complicaciones mentales todo parece ir bien. La belleza local Rosamond consigue “atrapar” al forastero doctor Lydgate pero la incertidumbre económica hará que la vida de pareja no sea tan idilíca como aparece en los libros. Aparecen un sinfín de personajes, de situaciones costumbristas, de aventuras y de cotilleos, para seguir el hilo de la historia  puede ser útil seguir este esquema:

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Para mí es una relectura. Recuerdo perfectamente el momento, era un viaje profesional, el libro era gordo y muy pesado, el avión llegaba con retaso y el libro se me caía de las manos. También me encontré en dicho viaje con una compañera que me dijo que el libro era aburridísimo. Lo acabé (porque acabo todo lo que empiezo) y me pareció farragoso, excesivamente prolijo y muy lento. Sin embargo, es un clásico; como a los clásicos hay que darles otra oportunidad se la he dado. Me lo he leído en formato electrónico  y he de decir que me ha enganchado, que he disfrutado enormemente con la novela victoriana y está claro que la psicología humana no cambia. Doble moraleja: cuando  uno no sepa qué leer, los clásicos nos esperan; y como le decía la madre de Amos Oz a su hijo:

Mi madre me dijo que es cierto que los libros pueden cambiar con los años igual que las personas cambian con el tiempo, pero que la diferencia está en que casi todas las personas te abandonan a tu suerte […], mientras que los libros jamás te abandonan. Tú los abandonas a ellos a veces, y a algunos los abandonas incluso durante muchos años, o para siempre. Pero ellos, los libros, aunque los hayas traicionados jamás te darán la espalda: en completo silencio y en la oscuridad te esperan en al estantería.[..]. No se quejan” Amos Oz, Una historia de amor y oscuridad p. 340.

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