PATRIA, Fernando Arámburu (Tusquets)

UnknownComentaba un librero que desde Stig Larsson no se conocía un tamaño éxito editorial. La historia no es un testimonio, pero es verdad y el que ha vivido en el País Vasco en los años de plomo lo sabe. Miren y Bittori son íntimas amigas, viven en un pueblo de Guipúzcoa donde han nacido ambas, vascas-vascas son amatxos, hablan euskera, cocinan y se ocupan de su casa, de sus maridos y de sus hijos. Bittori tiene dos: Nerea, que estudiará derecho  en Zaragoza y Xavier que será médico. Su marido, el Txato es un hombre trabajador y espabilado, que logra levantar una empresa de transportes con un cierto éxito económico que conlleva a que le soliciten el impuesto revolucionario por parte de ETA. Miren, casada con Joxian (hombre escueto y amante del trabajo en la huerta) tiene tres hijos : Arantxa, casada con Guillermo y con hijos que sufrirá un ictus, Joxe Mari que ingresa en ETA y Gorka, chico sensible que asqueado por el ambiente del pueblo vivirá en Bilbao. Cuando comienzan las amenazas al Txato todo el pueblo ignora al matrimonio formado por Bittori y el protagonista de las pintadas, qué decir tiene cuando ETA le da un tiro en plena calle y lo tienen que enterrar en San Sebastián por miedo a represalias. Como siempre Arámburu narra y ambienta magistralmente, el hilo argumental se sigue sin problemas aunque cambia de personaje y de época constantemente, al principio de la historia ya se sabe lo que ha pasado, lo que importa conocer el cómo y el por qué. Aparecen, asimismo, escenas de sexo bastante explícitas y el clero no queda en muy buen lugar, pero es que, insisto, todo ello es verdad. También se refleja el cómo han sido vistos los vascos en las demás provincias, en una ocasión un coche con matrícula guipuzcoana es atacado, sin embargo, en otra,  un turolense afable acoge en su casa a Miren y Joxian cuando vuelven de visitar a su hijo de la cárcel de Picassent.  Se trata, en definitiva,  de una fotografía precisa del terrorismo, de una visión del País Vasco y sus habitantes acertada y nada caricaturesca. Los peces de la amargura, del mismo autor presenta en formato de cuento la misma temática, escrito en 2006 .

Resulta complicado acercarse a estas lecturas. Un conocido mío me explicaba que él no lo iba a leer porque él ya sabe lo que ha pasado aquí, que todos los que tenemos cierta edad hemos oído en la radio como asesinaba ETA constantemente, que todos hemos tenido compañeros en el colegio que afirmaban que su padre era funcionario (=guardia civil) , que nos hemos resignado a no potear por el Casco Viejo porque “había follón”,  que hemos suspirado en la facultad en el undécimo aviso de bomba, visto como profesores competentes desaparecían de las aulas y se iban a Madrid u oír cómo estallaban bombas cerca de casa. Aunque yo no he vivido en un ambiente rural sí que he oído en calles del centro de la ciudad afirmar con desprecio:  “algo habrá hecho” y cuando mataron al hijo de un compañero del gimnasio la profesora dijo “todos sabéis LO del hijo de X”, por lo menos pusimos dinero para una corona de  flores. Ahora, dicen que se ha acabado, todos nos alegramos, los medios de comunicación hablan de perdón pero yo creo que no hay que olvidar, porque se ha hecho muchísimo daño que no se cura fácilmente.

Personalmente no dejo de sorprenderme cuando veo ondeando sin complejos una bandera española en el cuartel del guardia civil situada enfrente de mi lugar de trabajo. Tengo que señalar que a pocos metros se encuentra el ayuntamiento que apoya a los presos del lugar, ojalá ahora sea solamente cuestión de pancartas y símbolos.  En en centro de mi ciudad, todos los viernes sobre las seis de la tarde hay una manifestación de los familiares de los presos en contra de la dispersión. Es triste decirlo pero forma parte de nuestro paisaje urbano, se para el tráfico y la policía escolta a los que llevan las pancartas. Me encontré en una plaza a U.,  que es ingeniero, muy listo él que trataba de explicar a su hija E. de siete años (aquí los de siete años preguntan a sus padres ¿qué es ETA? cuando ven una pintada alusiva) el porqué de la hilera de gente. Tras una explicación somera la niña concluyó “pues digo yo que los policías y estos señores acabarán haciéndose amigos porque como se ven todas las semanas…”. Eso espero.

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4 pensamientos en “PATRIA, Fernando Arámburu (Tusquets)

  1. Myriam

    Tengo que leer este libro porque creo que es necesario. Este verano pasé un día en Bilbao y quedé enamorada de la ciudad. Mientras la recorría pensaba en los años negros, en los días terribles que habían visto esas calles y avenidas maravillosas en las que estaba yo y muchísima gente disfrutando de una tarde de verano plácida y calurosa. Me venía a la mente un collage de imágenes de la tele que yo, a unos cuantos miles de kilómetros, en mi islita, contemplaba con tristeza y rabia desde que tuve uso de razón. Lo dicho, tengo que leer “Patria”.
    Un saludo.

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    1. mjose Autor de la entrada

      Myriam: aunque el libro es duro refleja muy bien el problema del terrorismo, los silencios y el ambiente plomizo de los días de lluvia incansable.

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    1. mjose Autor de la entrada

      Ana: es un libro duro y si lo has vivido más, pero ¿por qué leemos historias lejanas en tiempo y espacio y nos cuesta tanto enfrentarnos a lo cercano aunque deseemos olvidarlo?

      Responder

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