Archivo de la categoría: Literatura española

EL FULGOR DE LA POBREZA, Luis Mateo Díez (Alfaguara)

00106521925088___1_600x600En este volumen se pueden leer tres cuentos intimistas. El primero es el título del libro, el segundo se denomina “la mano del amigo”  el último “Deudas del tiempo” . En el primero un hombre acomodado abandona su vida y su familia, nadie sabe muy bien por qué. En el segundo se describe la amistad/enemistad entre dos alumnos de un mismo colegio . En el último se toma como hilo conductor la vida de un emigrante que ha vuelto a su lugar de origen. Los tres relatos comparten unos nombres propios imposibles (Cosmo, Lacio, Elio, Edira…) una ubicación imaginaria que debe andar por la Castilla profunda y una localización temporal no muy definida. Además de ello, poco importa el contenido, lo que importa es la forma, el léxico rico, el ritmo tranquilo que hace que sumergirse en esta grata lectura exija cierto esfuerzo intelectual.  He de confesar que mi acercamiento al escritor ha sido gracias una entrevista que oí en RNE en donde confesaba su escasa propensión para los estudios y que eran frecuentes sus suspensos en lengua castellana. Este dato me llevó a animarme a leerlo y así no desesperarme ante la ortografía creativa del alumnado y su interpretación libre de la gramática, quizá me encuentre ante un escritor en ciernes y futuro miembro de la RAE, aunque él/ella no lo sepa todavía y yo tenga serias dudas al respecto.

LA LENGUA DE LOS SECRETOS, Martín Abrisketa (Rocaeditorial)

81F95j6jfNLMartín Abrisqueta vive en Arrigorriaga (parte de la Vizcaya profunda, a unos diez kilómetros de Bilbao) en el caserío de sus padres. “Era de profesión niño” (p.17) lo que conllevaba por un lado cuidar las vacas que son el sustento de la familia y por otro realizar todo género de barrabasadas con sus inseparables Cosme y Satur. Cuando estalla la guerra civil todo parecen parabienes puesto que la escuela se cierra. Tras varios bombardeos sus padres deciden ponerse a cubierto en Isuma, un pueblo de Cantabria y la familia se empieza a disgregar. Teresa, la madre, cae enferma; Tasio, el padre, es detenido por unos milicianos y los cuatro pequeños: Paula, Martín, Matilde y Lucas son enviados, por azares del destino, a una pequeña población de los Alpes franceses llamada Tenay.  Otra novela más sobre la guerra civil pero esta vez desde los ojos de un niño que intenta huir del hambre y los disparos con su prodigiosa imaginación al tiempo que se aferra a los cuentos y a las cartas de su amigo Juan.

La historia resulta bastante conmovedora, sin llegar nunca a la cursilería (¡adjetivo absolutamente prohibido para los vascos!).  El mayor fallo es, quizá, el exceso de metraje (como dicen de algunas películas) que aquí se traduce en un volumen de algo más de quinientas páginas; a mi entender la omisión de ciertos episodios hubiera dado a la narración más agilidad. Lectura entretenida que se sigue sin problemas aunque el autor intercale capítulos de autoficción a los que el lector del s.XXI está ya más que acostumbrado, resignado.

LO QUE OLVIDAMOS, Paloma Díaz-Mas (Anagrama)

UnknownA raíz de la pérdida de memoria de su madre y su posterior ingreso en una residencia,  la autora teje una serie de reflexiones sobre los recuerdos a los que añade varios apuntes biográficos familiares y personales. Lo más interesante son las  referencias a las pequeñas cosas que nos rodean a todos y que carecen de importancia pero solo unos pocos escritores tienen la capacidad de detallarlo y hacerlo vívido. Se añade a todo ello pensamientos sobre la vejez y el olvido. Se trata de una joyita para ir leyendo despacio y paladearla  poco a poco. Aquí van unos ejemplos: “pienso ahora cuántas veces vivimos sin entender lo que pasa y reintentamos nuestra experiencia basándonos en una equivocación” (p.56)

Ahora que con el cambio de temporada los gurús de la moda instan a tirar todo lo que que no se utilice leemos esto para contradecirles:  “Hay en esta casa decenas, centenares de esas cosas que absurdamente guardamos porque en un momento determinado tuvieron importancia en nuestras vidas, aunque después ya no sirvieron para nada más. Debimos tirarlas hace mucho tiempo, justo cuando dejaron de ser útiles; pero en el momento mismo en que íbamos a deshacernos de ellas, nuestra vocación de memorialistas nos asestó una punzada de remordimiento: si tiro esto ahora, mi decisión de hoy será irreversible; pero tal vez un día, dentro de mucho tiempo, quiera recordar este momento y no pueda, porque a mi memoria de entonces le faltará un punto de apoyo“(p.49). Párrafo magnífico donde con palabras sencillas se puede expresar lo que uno desea. Acabo diciendo que yo no olvido a Paloma, a cuyas clases tuve el placer de asistir en la universidad.

PATRIA, Fernando Arámburu (Tusquets)

UnknownComentaba un librero que desde Stig Larsson no se conocía un tamaño éxito editorial. La historia no es un testimonio, pero es verdad y el que ha vivido en el País Vasco en los años de plomo lo sabe. Miren y Bittori son íntimas amigas, viven en un pueblo de Guipúzcoa donde han nacido ambas, vascas-vascas son amatxos, hablan euskera, cocinan y se ocupan de su casa, de sus maridos y de sus hijos. Bittori tiene dos: Nerea, que estudiará derecho  en Zaragoza y Xavier que será médico. Su marido, el Txato es un hombre trabajador y espabilado, que logra levantar una empresa de transportes con un cierto éxito económico que conlleva a que le soliciten el impuesto revolucionario por parte de ETA. Miren, casada con Joxian (hombre escueto y amante del trabajo en la huerta) tiene tres hijos : Arantxa, casada con Guillermo y con hijos que sufrirá un ictus, Joxe Mari que ingresa en ETA y Gorka, chico sensible que asqueado por el ambiente del pueblo vivirá en Bilbao. Cuando comienzan las amenazas al Txato todo el pueblo ignora al matrimonio formado por Bittori y el protagonista de las pintadas, qué decir tiene cuando ETA le da un tiro en plena calle y lo tienen que enterrar en San Sebastián por miedo a represalias. Como siempre Arámburu narra y ambienta magistralmente, el hilo argumental se sigue sin problemas aunque cambia de personaje y de época constantemente, al principio de la historia ya se sabe lo que ha pasado, lo que importa conocer el cómo y el por qué. Aparecen, asimismo, escenas de sexo bastante explícitas y el clero no queda en muy buen lugar, pero es que, insisto, todo ello es verdad. También se refleja el cómo han sido vistos los vascos en las demás provincias, en una ocasión un coche con matrícula guipuzcoana es atacado, sin embargo, en otra,  un turolense afable acoge en su casa a Miren y Joxian cuando vuelven de visitar a su hijo de la cárcel de Picassent.  Se trata, en definitiva,  de una fotografía precisa del terrorismo, de una visión del País Vasco y sus habitantes acertada y nada caricaturesca. Los peces de la amargura, del mismo autor presenta en formato de cuento la misma temática, escrito en 2006 .

Resulta complicado acercarse a estas lecturas. Un conocido mío me explicaba que él no lo iba a leer porque él ya sabe lo que ha pasado aquí, que todos los que tenemos cierta edad hemos oído en la radio como asesinaba ETA constantemente, que todos hemos tenido compañeros en el colegio que afirmaban que su padre era funcionario (=guardia civil) , que nos hemos resignado a no potear por el Casco Viejo porque “había follón”,  que hemos suspirado en la facultad en el undécimo aviso de bomba, visto como profesores competentes desaparecían de las aulas y se iban a Madrid u oír cómo estallaban bombas cerca de casa. Aunque yo no he vivido en un ambiente rural sí que he oído en calles del centro de la ciudad afirmar con desprecio:  “algo habrá hecho” y cuando mataron al hijo de un compañero del gimnasio la profesora dijo “todos sabéis LO del hijo de X”, por lo menos pusimos dinero para una corona de  flores. Ahora, dicen que se ha acabado, todos nos alegramos, los medios de comunicación hablan de perdón pero yo creo que no hay que olvidar, porque se ha hecho muchísimo daño que no se cura fácilmente.

Personalmente no dejo de sorprenderme cuando veo ondeando sin complejos una bandera española en el cuartel del guardia civil situada enfrente de mi lugar de trabajo. Tengo que señalar que a pocos metros se encuentra el ayuntamiento que apoya a los presos del lugar, ojalá ahora sea solamente cuestión de pancartas y símbolos.  En en centro de mi ciudad, todos los viernes sobre las seis de la tarde hay una manifestación de los familiares de los presos en contra de la dispersión. Es triste decirlo pero forma parte de nuestro paisaje urbano, se para el tráfico y la policía escolta a los que llevan las pancartas. Me encontré en una plaza a U.,  que es ingeniero, muy listo él que trataba de explicar a su hija E. de siete años (aquí los de siete años preguntan a sus padres ¿qué es ETA? cuando ven una pintada alusiva) el porqué de la hilera de gente. Tras una explicación somera la niña concluyó “pues digo yo que los policías y estos señores acabarán haciéndose amigos porque como se ven todas las semanas…”. Eso espero.

LA GRAN ADICCIÓN , E.Puig Punyet (Arpa)

9788416601196¿Qué hacía yo en la balda de autoayuda de la biblioteca?, simplemente buscar este libro cuya referencia venía dada por una entrevista en pagina2. Componen este libro ocho testimonios de personas que estando hiperconectadas a la red (o más bien tan conectados como cualquiera) un día deciden que Internet no domine sus vidas y dejan la red aparcada. Y resulta que funciona porque se puede vivir sin consultar las redes sociales cada cinco minutos para  dedicarse a mirar a los ojos al que tenemos enfrente. Al principio aparecen unas citas sobre lo maravilloso que es dicho invento, sobre profecías que afirman que nos va a solucionar la vida. Tras la lectura de las vivencias aquí narradas y las reflexiones del autor uno se plantea si Internet no está excesivamente presente en nuestras vidas, si todos los actos reflejos que hacemos cuando consultamos el telefonito no se podrían resolver más raudamente si hablásemos con un ser humano.

El otro día una tía abuela mía (más de ochenta primaveras) me comentaba con un puntito de culpabilidad lo mal que se siente porque a su casa no llega la wi-fi  bien y a pesar de poder utilizar el whats app para comunicarse es incapaz de visualizar correctamente los vídeos (me imagino que todos absolutamente prescindibles) que le mandan.  Definitivamente,  parece que Internet ha venido para quedarse .  Por mi edad  he tenido la ¿suerte? ¿desgracia? de haber vivido sin Internet unos cuantos años. Sé lo qué es una cabina telefónica, escribir una carta y poner un sello al novio (hoy marido ) que hace la mili en Canarias,  lo que es ir a una biblioteca y consultar las fichas del catálogo manualmente…Concedo las ventajas inherentes a este invento: infinidad de recursos de todo tipo, información (no siempre fiable) al alcance de la mano, este blog,  que es mi diario de lecturas y el hecho de poder ir a la biblioteca sabiendo de antemano si el ejemplar deseado está o no (aunque reconozco que placer de curiosear por las estantería no me lo quita nadie). Además,  me cito por vía electrónica y me reúno con gente aficionada a los libros, sin embargo,  luego los comentamos en vivo y en directo,  nadie suele sacar el móvil en semejantes acontecimientos. Dicho lo cual recomiendo vivamente esta lectura, me ha hecho pensar sobre algo que parece una prolongación natural de nuestro dedo.  Tiene algunos fallos gramaticales que me han chirriado un poco,  pero vale la pena pararse a pensar si nosotros dominamos Internet o Internet nos domina a nosotros. Por cierto, una pregunta de una compañera: ¿se ha escrito ya una novela definitiva sobre el cambio provocado por la Red en el modo de relacionarnos? si alguien sabe de alguna, que lo diga.

 

LAS CALCULADORAS DE ESTRELLAS, Miguel A. Delgado (Destino)

portada_las-calculadoras-de-estrellas_miguel-angel-delgado_201607051634A mediados del s.XIX en EEUU las mujeres apenas podían estudiar y, ni mucho menos, ser profesoras universitarias. Sin embargo, Maria Mitchell, hija de un afamado astrónomo consigue un puesto de docente en la universidad de Vassar, centro ideado para que las mujeres pudiesen obtener un título universitario. Convierte en su discípula a Gabriella Howard, la hija de un antiguo conocido suyo que se ha quedado huérfana y gracias a sus consejos y lecciones Gabriella conseguirá hacerse un hueco entre “las calculadoras de estrellas” de la universidad de Harvard. Interesante como documento ya que conviene recordar que no hace tanto las féminas tenían vetada una parte de la educación. Está contado, además, con muy buen ritmo,  sin excesos feministas y adaptado a todos los públicos. sin ser una obra maestra es una lectura enriquecedora, fácil de entender y sin sobresaltos de ningún tipo.

LA GRAN OLA, Daniel Ruiz García (Tusquets)

unknownNovela sobre el implacable mundo de la empresa en la que los miembros del Comité Directivo, comerciales, secretarias y obreros comparten horas de trabajo y de presión por los resultados. Por un lado está Luis Mosalves padre que sospecha de la pésima influencia de Lorenzo Estabile, el coach inspiracional contratado por su hijo, en la gestión diaria. También está Rubén, mando intermedio de los comerciales,  que pasa por un mala racha familiar y profesional. A su equipo se une Ribera, un moderno pícaro que fue en la época del boom inmobiliario una gran figura; ahora ha tenido la suerte de ser contratado para desenmascarar a Estabile. También aparece la inestable jefa de marketing, Martita Pineda, a la que  Gertru, su secretaria hace todo el trabajo.  Todos los personajes aquí retratados están asqueados consigo mismos, con sus vidas, con sus ocupaciones profesionales, con su entorno y con su familia. Poco hay de positivo en esta lectura que desvela lo peor del ser humano en el trabajo además de aderezarlo con abundantes referencias sexuales de lo más explícitas. Sin embargo está narrado con eficacia y la caricatura del coach (personaje cada vez más frecuente en las empresas) es hilarante. Una frase para el recuerdo y para pensar que el trabajo no es todo: […] todo el empeño de Estabile era mezclar trabajo y vida, sustituir la vida por trabajo, convertir la vida en trabajo, y encima hacer de aquello algo feliz (p.174). Touché