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Libro del mes: septiembre 2019

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MEJORES LECTURAS 2018

Siento cierta fascinación por los quioscos. Además de comprar el periódico de vez en cuando, me paseo alucinada por la cantidad de revistas de especialización que ofrecen… y si las venden significa que la gente las compra. Pero todo, todo está en los libros y con mis mejores lecturas del 2018 lo voy a demostrar:

 

En vez de irnos a la sección motor, nada mejor que leer una historia familiar basada en coches: MERCEDES-BENZ, Pawel Huelle (El Aleph)

Para los amantes de la geografía española nada como:

PIRENAICA, Ander Izaguirre (geoPlaneta)

LA ESPAÑA VACÍA (VIAJE POR UN PAÍS QUE NUNCA FUE), Sergio del Molino (Turner Noema)

Basado en vidas propias y ajenas y con un poco más de contundencia intelectual que el ¡Hola!

MALVA, Hagar Peeters (Rey Naranjo)

UNA VIDA PRESTADA, Berta Vias Mahou (Lumen)

EL DON DE LA FIEBRE, Mario Cuenca Sandoval (Seix Barral)

ENTRE ELLOS, Richard Ford (Anagrama)

PEQUEÑO PAÍS, Gaël Faye (Salamandra)

DIARIO, Helen Berr (Anagrama)

UNA LIBRERÍA EN BERLÍN, Françoise Frenkel (Seix Barral)

MANUAL DE EXILIO, Velibor Colic (Periférica)

DUELO, Eduardo Halfon (Asteroide)

EL ABUELO ALEKSANDR CHUDAKOV (Automática Editorial) 

INMERSIÓN, UN SENDERO EN LA NIEVE, Lidia Chukovskaia (Errata Naturae)

ALIOCHA, Henri Troyat (Flammarion)

UNA NOVELA FRANCESA, Frédéric Beigdeber (Anagrama)

Para los amantes de la cocina:

ENTRE PÓLVORA Y CANELA, Eli Brown (Salamandra)

El análisis psicológico profundo aparece en estas novelas:

UN DEBUT EN LA VIDA, Anita Brookner (Asteroide)

VIDA DE FAMILIA, AKHIL SHARMA (Anagrama)

EL NACIMIENTO, Alexéi Varlámov (Acantilado)

UN AMOR, Alejandro Palomas (Destino)

EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS, Dino Buzzati (Alianza)

MEJOR LA AUSENCIA, Edurne Portela (Galaxia Gutenberg)

La historia siempre tiene un público agradecido:

LOXANDRA, María Iordanidu (Acantilado )

LAS HIJAS DEL CAPITÁN, María Dueñas (Planeta)

DE NOCHE, BAJO EL PUENTE DE PIEDRA, Leo Perutz (Asteroide)

EL GRAN SALTO, Jonathan Lee (Asteroide)

A CIELO ABIERTO, Antonio Turbe (Seix Barral)

Los viajes son un valor seguro: 

NO ES UN DEPORTE DE RIESGO, Nigel Barley (Anagrama)

La novela policiaca, si es francesa, mucho mejor:

CANCIÓN DULCE, Leïla Slimani (Cabaret Voltaire)

EL HOMBRE DE LOS CÍRCULOS AZULES, Fred Vargas (Siruela)

No podemos olvidar que muchos de los cuentos ahora editados en libros fueron, al principio, publicados en revistas literarias:

FICCIONES, Jorge Luis Borges (Debolsillo)

VISIÓN BINOCULAR, Edith Pearlman (Anagrama)

Los periódicos siempre son una fuente de inspiración literaria:

LAËTITIA O EL FIN DE LOS HOMBRES, Iván Jablonka (Anagrama & Libro del Zorzal)

A SANGRE FRÍA, Truman Capote (Anagrama)

CLÁSICOS O BASADO EN ELLOS:

FRANKENSTEIN , Mary Shelley (Cátedra)

CORAZÓN DE VINAGRE, Ann Tyler (Lumen)

¿QUÉ LIBROS METO EN LA MALETA ESTE VERANO?

Nunca se tiene tiempo para leer y muchos sueñan con que llegue el verano para conseguirlo. Aunque, como dice el inefable Pennac: “el tiempo para leer siempre es tiempo robado. (Al igual que el tiempo para escribir, por otra parte, o el tiempo para amar.) ¿Robado a qué? Digamos que al deber de vivir”. Como una novela. 
Iremos a las playas, montañas y ciudades, retomaremos contactos veraniegos y comentaremos eso de ¿no te has leído nada del último premio …?

También nos apetecerá…¡cómo no! una lectura ligera, de piscina, de amor y lujo y que no exija un gran esfuerzo intelectual, que para eso estamos estudiando todo el año:

Otros lectores quizás deseen aprender algo

A algunos les va la intriga y la acción:

Y a otros profundizar en los dramas familiares y sociales:

Por último, los que veían Verano azul en su infancia no podrán menos que sonreír con esta lectura:

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Como siempre son libros que he leído, que quizá no estén en el top ten de los más leídos pero estas son mis recomendaciones para el verano del 2018.

Mejores lecturas del 2017

Como de costumbre son aproximadamente unos cuarenta libros que destaco. Así que viajaremos por el mundo para disfrutar de su lectura:

UnknownSeguimos al otro lado del Atlántico; recomendable siempre Rutherford como guía viajera allí donde se vaya:

Nueva York, E.Rutherford y también los barrios:  Brooklyn, Colm Toilbín. Lejos de ser todo glamour la América profunda es bastante dura: Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlín. Mientras agonizo. W.Faulkner.

Más exótica nos resulta Asia, en Oriente medio: Una voz escondida, Parinoush Saniee. Em el desierto también se pueden contar historias: Aunque caminen por el valle de la muerte,Álvaro Colomer; Las sirenas de Bagdag, Yasmina Khadra.

Unknown-2Aunque intenten irse de Europa , el Brexit no nos afectará mucho a los amantes de la literatura inglesa: Los años ligeros, E. J. Howard; Jane Eyre, Charlotte Brönte; Número 11, J. Coe; Al filo de la navaja S. Maugham y al lado su vecina , Irlanda: Tiene que ser aquí, Maggie O’Farrell

Francia urbana siempre tendrá un hueco en mis lecturas:  No y yo , Delphine de Vigan Recursos inhumanos de Pierre Lemaître y Bajo el árbol de los Toraya, Ph. Claudel junto con su vecina Bélgica: El crimen del conde Neville, Amélie Nothomb.

La Francia  rural Por el camino de Swann, M.Proust  e insular Huérfanos de Dios, M. Biancarelli no por menos conocida merece un paseo.

Sicilia es el escenario de dos lecturas: Unas gotas de aceite, A.Agnello Hornby y El dorado. L. Gaudé.

Siguiendo con el Mediterráneo: Offshore, Markaris

Unknown-1El norte de Europa nevado e inquietante: Los dieciséis árboles de Somme, Lars Mytting y no podía faltar Alemania, como escenario de la SGM: Morir en primavera, R.Rothmann ; Hermanos de sangre E. Haffner.; Si esto es un hombre, P.Levi junto con Europa del este: cuentos completos de Kafka; Daniel Stein, intérprete , L. Ulítskaia.

España  desde el centro :La vida negociable, Luis Landero; Los cinco y yo , Antonio Orejudo; Lo que olvidamos, Paloma Díaz Más; La gran adicción Puig Punyet; Derecho natural, Martinez de Pisón; Plenilunio, Muñoz Molina hasta el extremo como el País Vasco donde vivo y donde siempre hay rincones que descubrir: Patria, Fernando Arámburu y La lengua de los secretos,Martín Abrisketa

Añadimos, claro está,  algo de literatura catalana: El aniversario , Imma Monsó

Unknown-3África del Norte se representa en estos dos libros:  El retorno Tahn Ben Jelloun

y El tiempo entre costuras M. Dueñas.

Por fin los mares y océanos que marcan todo el mapamundi:  Años salvajes, W. Finnegan

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BUEN VIAJE LECTOR PARA ESTE 2018.

 

 

LIBROS PARA REGALAR ESTAS NAVIDADES

Sugiero aquí algunos libros para regalar estas Navidades.

  1. Para los grandes ejecutivos (CEO, creo que se dice ahora) Recursos inhumanos de Pierre Lemaître 
  2. Para los amantes de lo British: : Los años ligeros, E. J. Howard
  3. Para los aficionados a la intriga nórdica : Los dieciséis árboles de Somme, Lars Mytting
  4. La vida negociable, Luis landero
  5. Patria, Fernando Arámburu
  6. Para los alternativos que prefieren los cuentos al revés: El crimen del conde Neville, Amélie Nothomb
  7. Para los nostálgicos de una época:  Los cinco y yo , Antonio Orejudo
  8. Para los que acogen sin ninguna pereza otro libro sobre la guerra civil:  La lengua de los secretos, Martín Abrisketa
  9. Para los amantes de la reflexión y la pausa: Lo que olvidamos, Paloma Díaz Más.
  10. Para los que no sueltan el móvil: La gran adicción E. Puig Punyet
  11. Para los clásicos: Jane Eyre, Charlotte Brönte
  12. Para los preocupados por el tema social: No y yo , delphine de Vigan
  13. Para los amantes del surf: Años salvajes, W. Finnegan
  14. Para los amantes de la acción: Aunque caminen por el valle de la muerte, Álvaro Colomer
  15. Para los cocinillas: Unas gotas de aceite, A.Agnello Hornby
  16. Para los literatos : Por el camino de Swann, M.Proust
  17. El ojo castaño de nuestro amor, M. Cartarescu
  18. Para los que nunca dejan de profundizar sobre política internacional: Daniel Stein, intérprete , L. Ulítskaia.
  19. Para los amantes del cotilleo: Nobles y rebeldes, Jessica Mitford.
  20. Para los que quieren un poco de todo: El aniversario , Imma Monsó

LECTURAS DE NUEVA YORK

jgh_allthebuildings_book_7-700x860Como decíamos ayer, a mí Nueva York me ha parecido una ciudad ya leída. Por eso, además de recomendar como guía de viajes el libro de Rutherford, comento aquí alguno de los libros (unos son de antes del blog) que nos pueden dar una idea de NY.

Comenzamos con los emigrantes que llegaron a la isla de Ellis, no puedo olvidarme de cómo rechazaron a los Scorta y lo mal que se lo pasó Vita. Otros, sin embargo, allí permanecieron, como los parientes de Talese. Muchos se instalaron en Brooklyn escenario de muchas historias como Alguien, Un árbol crece en Brooklyn o La historia del amor. No podemos olvidar a Paul Auster con Brooklyn Follies.

También la alta burguesía encuentra su espacio en la novela, empezamos con las obras de:  La edad de la inocencia y otras de Edith Warton. Seguimos con otras historias como el Gran Gatsby, Pannonica, La señora Parkington o Las dos señoras Grenville.  Algo de glamour tiene también Lucía, Lucía que además retoma la emigración italiana.

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No ha dejado de sorprenderme el ver familias de judíos ultraortodoxos que me sonaban de Las hijas de Zalman.

El recorrido por Wall Street  tiene su referente literario en La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe y El hombre del traje gris. El atentado de las torres gemelas tiene su mención en El hombre del salto y La misma ciudad.

Omito tantas y tantas novelas detectivescas y policiacas, no soy muy aficionada al género, pero se admiten sugerencias.

imagesPor último,  no podía dejar de imaginarme que sentiría un español de los años 30 en semejante ciudad y, cómo, no ahí estaba Lorca, Poeta en Nueva York (1930) que a tenor de sus poemas parece que esta ciudad no le gustó ni un poquito.

 

OFICINA Y DENUNCIA 
A Fernando Vela

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna.
Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
Yo he venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.

Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros
en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.

Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, orinando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados
y distancias inasibles
en la patita de ese gato
quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas
por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer?, ¿ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera
y bocanadas de sangre?
San Ignacio de Loyola
asesinó un pequeño conejo
y todavía sus labios gimen
por las torres de las iglesias.
No, no, no, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido
por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

(Federico García Lorca, 1930)