Archivo de la categoría: Memorias de infancia

PANZA DE BURRO, Andrea Abreu (Barrett)

shopping-1Como no puede ser menos, en clase suelo hablar de libros, en contrapartida, también soy el sujeto pasivo y me los recomiendan a mí. Este es uno de los que I. me habló con entusiasmo. Ya sé que ha recibido críticas muy positivas porque lo que tiene es que se trata de un libro diferente. En un verano caluroso y espeso en las islas Canarias, donde siempre está la amenaza del volcán (asunto profético) dos niñas pasan los días largos del estío. La narradora siente fascinación por Isora, deslenguada y huérfana a la que sigue a todas partes y con la que juega constantemente. En los albores de Internet , acuden a clases de informática, juegan con el Tamagochi y ven novelas en la tele con sus abuelas mientras consumen papas sin parar. También, cómo no, el despertar sexual que a mí personalmente me agota ya en grado máximo y cuyo número de hojas aquí y descripciones exhaustivas . Lo interesante es el lenguaje oral, muy a menudo fonético, plagado de de términos insulares pero que curiosamente se integran bien en el relato y no hacen que tengamos que acudir constantemente al diccionario. 

TRAGAR MERCURIO, Wioletta Greg (Rata) 

41peu37ztilConjunto de varios relatos sobre la infancia de la autora en la Polonia rural de los años 80. El resumen podría ser este. Una vida “normal” en medio de la carencia más absoluta pero llevada con mucha naturalidad porque todo los que la rodean viven así. Caminatas en los bosques, días con su padre cuya afición es disecar animales, enfrentamientos con los directores del instituto pertenecientes al partido comunista, incomprensiones con los padres y abuelos, aventuras con amigos del colegio, el despertar sexual y todo enmarcado en el catolicismo de fondo que tiene encontrarse cerca Cestokowa y con un Papa polaco en el Vaticano. Curiosa infancia que debería ser contrastada con cualquiera de sus contemporáneos del otro lado del telón de acero.

CORAZÓN QUE RIÉ, CORAZÓN QUE LLORA, Maryse Condé (Impedimenta)

Relatos cortos en los que la escritora de Guadalupe, Maryse Condé narra su infancia perfectamente francesa en la ropa, en la educación y en las maneras en la isla del Caribe. Nos enteramos así de que era la pequeña de ocho hermanos y de que sus padres eran de la alta burguesía de las islas: la madre profesora y el padre financiero. Eso sí, la pequeña Maryse no era muy consciente de que poco tenía que ver con los blancos aunque era tan francesa como ellos. A través de los diferentes episodios, se va construyendo su infancia, con plantas exóticas y atmósfera tropical , pero con los códigos de las niñas bien de los años 50. En los últimos capítulos Maryse , con una excelente capacidad intelectual, va a París a estudiar a la Sorbona, y a una le quedan ganas de saber más.

LOS INGRATOS, Pedro Simón (Espasa)

16182992654710Lectura vivamente recomendada , y con gran acierto, por mi amiga S. La cuestión no es aquí el qué se cuenta: la infancia de un niño en un pueblo de los años setenta, sus relaciones  familiares  y , sobre todo, con Emérita, la mujerona sorda que cuida al narrador. Lo importante aquí es la prosa y cómo, con palabras justas, el autor es capaz de meter al lector en la mente de un chico de siete años, de cómo ve el mundo y de cómo es querido y se deja querer por una mujer que ha perdido a su propio hijo. También es el desapego adolescente, la relación con sus hermanas, los dictados que los hijos de la familia, hijos de maestra, hacen a Emérita; la observación de la naturaleza, de los juegos de los pueblos y de una generación: Veníamos de la España que escuchaba un serial radiofónico . Íbamos hacia esa España que se sentaba a mira una pantalla. Todavía una sola pantalla. Todavía juntos. éramos los hijos de los hijos de los que pasaban hambre. El recuerdo no tan lejano de que la comida que sobra no puede terminar en la basura. Veníamos de la España que no podía elegir. Íbamos a esa España que empezaba a hacerlo. Esa música que nos poníamos en el viaje. Para empezar la cara a o la cara b. (pp. 177-178). 

En esta historia se dan elementos de una tremenda tensión dramática contados sin excesivas estridencias y, al contrario, lo cotidiano, los sentimientos de nostalgia o de familia también están narrados de un modo que hipnotiza. Buena recomendación. 

EN CASAS AJENAS, Lore Segal (Xordica)

en-casas-ajenas-600x900-1En 1938 unos trenes llenos de niños judíos alemanes y austriacos atravesaron Europa. Unos pararon en Holanda y otros en Inglaterra donde fueron acogidos por familias. La autora cuenta su infancia burguesa en Viena, el ascenso del nazismo , la incredulidad de sus parientes, la decisión de enviarla al extranjero y su llegada a un país desconocido y no muy acogedor. Va pasando por varias holgaros en los que deja perplejos a sus miembros con sus salidas de tono y sus continuos desacuerdos. Además, consigue que sus padres se instalen en Gran Bretaña como criados de familias que los tratan como tales, no como iguales. Me ha recordado bastante a la novela Liverpool Street que trata el mismo tema: el desarraigo, la construcción de la identidad y la lucha interna por hallarse en un mundo hostil.

PLANIMETRÍA DE UNA FAMILIA FELIZ, Lía Piano (Seix Barral)

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Planimetría de una familia feliz, sí, pero en caos perpetuo y poco convencional. Memorias de infancia noveladas de la hija del arquitecto Renzo Piano que como genio no podía tener una prole más alejada de los cánones. Cada capítulo cuenta con humor un episodio de la vida familiar en una gran casa en Génova. La narradora es llamada cariñosamente «la enana» por sus hermanos, Marco y Gioele mientras transcurre una vida feliz entre los perros, las gallinas y diversas aventuras marítimas. Tras un paso desastroso por la escuela, una asistente social toma cartas en la espantosa educación recibida por el trío de hermanos, pero el apoteósico final impide que su vida cambie a una rutina estable. Mención aparte merece Concepita María, la niñera que con su acento calabrés y su biografía espeluznante se amolda a la perfección a esta familia que parece el epítome de una novela italiana. Se lee con una sonrisa en los labios.

ENFERMOS ANTIGUOS, Vicente Valero (Periférica)

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Antes era frecuente hacer visitas y, demás acudir a los hogares de los enfermos. A través de este acto social cotidiano y actualmente en franco retroceso el autor recupera retazos de su infancia en una Mallorca en la que el turismo comenzaba a ser incipiente. En varios capítulos repasamos la vidas peculiares de algunos de los enfermos y conocemos las andanzas escolares del narrador. Interés a parte me merece la pintura de una Mallorca antes del boom turístico donde las casas rezumaban humedad en invierno y la playa era utilizada para épicos partidos de fútbol. Obrita breve de memorias que se lee con agrado e interés.

UN AMOR IMPOSIBLE, Christine Angot (Anagrama)

oip.-yre55gd7jpq4uhruksarwhalpEn una ciudad en Francia, Châteauroux (allí por lo que sería la España vaciada, pero que en Francia es como une ville moyenne, que suena mucho mejor): una joven Rachel conoce y es fascinada por un chulito llamado Piere Angot, rico y culto y, desde luego nada favorable al matrimonio. Cuando Rachel se queda embarazada y tiene a su hija Christine, él, por su puesto, no reconoce a la criatura. Ambas hacen su vida, aunque siempre pendientes de las cartas de monsieur (cuando a él le apetece, claro) y de verse tímidamente en vacaciones. Él se hará mucho más presente cuando su hija sea adolescente. Un déjà lu: madre soltera, amor fusional con una hija que es la voz narradora, padre ausente, que cuando presente comete tropelías de la peor especie. Ventaja: se lee rápido. Desventaja: y venga con las familias atormentadas, y venga, con los secretos inconfesables, y venga que en la infancia adoro a mi madre y luego la odio porque todos mis fracasos son por su culpa, porque es su culpa no haber visto lo ruin que era mi padre. Cuidado, no estoy justificando lo injustificable, pero está claro que lo normal no triunfa literariamente. La sombra de Delphine Vigan es alargada, porque se parece mucho.

FERIA, Ana Iris Simón (Círculo de tiza)

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Aunque mi amiga R. dice ella ya desconfía por sistema de las últimas novedades alabadas y ensalzadas por la crítica, mi yo lector necesitaba algo ligero y fácil tras el atracón en esta semana de pasión de tanta intensidad filosófica con la biografía de Hannnah Arendt. Me he encontrado con una lectura sencilla y agradable, a mitad entre un diario, un ensayo y unos recuerdos de infancia en donde la autora habla de su familia, de su tierra y de sus opiniones. Su familia son dos clanes, dos abuelas y dos abuelos , gente trabajadora, de pueblo y cuyo mayor orgullo ha sido atender a la familia y sacar adelante los hijos, cuidar de sus nietos y enorgullecerse de los bisnietos. La familia paterna atea y comunista, la rama materna creyente, y , además, feriantes y todos con un aplastante sentido común. La infancia transcurre en un pueblo de la Mancha, que a mí, que soy de mucho más arriba me parece algo así como Marte, pero que tiene (¿o tenía?) en común lo de todos los pueblos de España. Su infancia feliz, sin grandes traumas más allá que la vida misma y con unos padres algo originales, pero estupendos, porque son los suyos. Por último, la autora tiene el mérito de no ser políticamente correcta pero, a diferencia de la filósofa que cito arriba, se le entiende todo clarito porque su lenguaje es actual. Un análisis sociológico de la España de finales del XX y principios del XXI atinado y certero gracias a las voces de su extensa familia, que ,como he dicho antes, muestran un sentido común que es de agradecer. No puedo estar más de acuerdo, sobre todo con esta cita: […] 

en ese empeño nuestro por desnaturalizar todo a fuerza de explicitar todo. Una vez vi una iniciativa de una asociación feminista que consistía en salirse al fresco después de cenar, como hacía mi abuela con mi tía Ana Rosa y la Tere y la otra Tere, la de más arriba, y la Manoli y la Conchi y la Ele entre mayo y septiembre. A este fenómeno lo denominaban «tejer redes de cuidados femeninos». Me imaginé entonces explicándole a mi abuela y a mi tía Ana Rosa y a la Tere y a la otra Tere y a la Manoli y a la Conchi y a la Ele que lo que llevaban haciendo toda su vida porque vieron cómo lo hacían sus madres y sus abuelas era «tejer redes de cuidados femeninos» y me reí. Con ellas, encima, a veces se salía José, el marido de la Tere, así que aquello no era siquiera un espacio no mixto y eso también tendría que explicárselo y entonces serían ellas las que se reirían. Ellas y probablemente también José.” (p.145).

GAZPACHO AGRIDULCE, Quan Zhou Wu (Astiberri)

gazpachoagridulceAutobiografía en forma de novela gráfica de la autora: hija de padres chinos pero nacida en Algeciras. O sea, una mezcla de china-andaluza con mucha guasa y mucho choque cultural entre lo que vive en la calle y en el colegio y cómo sus padres, completamente chinos, quieren que se comporte y se eduque.  Desde la infancia con una «cuidadora» andaluza hasta la adolescencia con móviles y novios que exaspera a su madre porque sus hijas descuidan en restaurante, el patrimonio familiar. Mi primera incursión en la novela gráfica que está tan de moda. Me lo he leído en media hora, mientras me tomaba el aperitivo, y es lo que me ha parecido, un aperitivo con el que he sonreído. Me ha costado menos leerlo que redactarlo, seguro.