Archivo de la categoría: Imprescindible

UN GUISO DE LENTEJAS, Mary Cholmondely (Nocturna)

FC501055-64E7-46EC-933F-3CD6C20DD009Escrito a finales del s. XIX (1899)es lo que llamaríamos una novela inglesa clásica. Hay caballeros pobres pero elegantes, damiselas con herencias estratosféricas pero solteras, mujeres casadas e infieles, clérigos rurales un tanto cerrados y servicio para mantener a tanta nobleza ociosa. La historia se articula en torno a dos amigas: Rachel West y Hesley Gresley, se conocen desde la infancia, Rachel vivió muy pobremente en un momento de su vida, antes de heredar una fortuna. Hesley, hermana de un  clérigo muy cerril, desea ser escritora. Por ello se aloja con la familia de su hermano donde aparece una tensión totalmente extrapolable a nuestros días con su queridísima cuñada. Alrededor de ellas giran personajes de todo tipo, descritos con un agudo sentido de la psicología que parece que se trata de gente real en el s.XXI. Frases memorables como:  ¿Has encontrado alguna vez a alguien que haga lo que tú habrías hecho si hubieras estado en su lugar? (p.196) o ideas feministas avant la page como Sostengo (dicho por un hombre) […] que la mujer es superior al hombre y que se degrada cuando  se esfuerza por situarse en igualdad con él (p.205) …. hacen que sea una magnífica novela para disfrutar. Además hay de todo: amor, odio, episodios de acción y de humor. Y  no es por hacer un spoiler…pero no acaba como preconizan los cánones.  Para fans nostálgicos de Jane Austen y para aficionados a las buenas historias, con grandes personajes y bien contadas.

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SEÑOR DE LAS PERIFERIAS, Jesús Montiel (Pre-textos)

Periferias 1Semblanza lírica del escritor suizo Robert Walser. En menos de ochenta páginas no hacemos una idea de su infancia desatendida, su juventud desorientada, su madurez inestable y, al fin, su estancia en un manicomio. Pero lo de menos es la historia , lo más importante es descubrir al biografiado, del que creo que no he leído nada y al escritor que posee una escritura que hace que se disfrute y deje frases, a modo de sentencias filosóficas para el recuerdo y la reflexión: El dinero es el juguete de los adultos (p.21). En una boutique de Zúrich, frente al espejo, su hermana Lisa pasa mucho tiempo probándose vestidos. Como ella, empleamos mucha vida ensayando futuros que no nos corresponden (p.29). Una sociedad así, donde el fracaso se esconde, es una sociedad que ha perdido el horizonte. El verdadero fracaso es no saber fracasar (p.61). Una joyita para paladear.

LA HIJA DE LA ESPAÑOLA, Karina Sainz Borgo (Lumen)

UnknownEs el bombazo editorial del momento y , aunque se lee bien, no se puede decir que se trate de una novelita superficial. La madre de Adelaida muere y ella se encuentra sola en Caracas sin familia , sin dinero, con un trabajo precario y con su vida en peligro debido a los frecuentes altercados que asolan la ciudad. Al tiempo que rememora su infancia va dando pistas también sobre la historia del país, la vida de los emigrantes que llegaron entre los años 50 y 70 y que ahora retornan a su países de origen. Tampoco ahorra detalles sobre la hambruna, el pillaje , los arrestos arbitrarios y la falta de medicamentos que padece Venezuela. Otro mérito, además la agilidad del texto, es la contención y que nunca se abruma con el exceso de palabrería. Al acabar la lectura dan ganas de seguir leyendo la historia de la protagonista.

MÚSICA DE ÓPERA, Soledad Puértolas (Anagrama)

UnknownDoña Elvira es una viuda con posibles que disfruta en una ciudad provinciana de lo que se dice una vida acomodada. Viaja cuando le apetece por Europa, asiste a conciertos, pasa la guerra civil con más gloria que pena y consigue que sus dos hijos: Justo y Alejo casen bien y se mantengan con sus profesiones liberales. Doña Elvira toca el piano, acude con sus amigas a merendar al café, se cuida de poseer joyas y de ir bien arreglada y además cuida de que a los parientes pobres, entre los que se encuentra Valentina, no les falte de nada. Se hace acompañar por ella a largos veraneos en San Sebastián o al balneario. La novela está poblada de personajes secundarios, unos más amables que otros, pero nunca acaba de suceder nada tremendo e irreparable que rompa el ritmo amable y pausado de la narración. Aquí pasa poco y pasa de todo, hay nacimientos, bodas y muertes,  como en la vida misma  porque lo mejor de esta lectura es la atmósfera, parece que estamos leyendo Entre visillos.

LA DANZA DE LOS DEMONIOS, Esther Singer Kreitman (Anagrama)

UnknownA priori poco (o nada) me interesa a mí una familia de judíos polacos a principios del s. XX que  pasan bastante miseria porque el padre que es rabino no encuentra colocación. Van de un domicilio a otro, la madre lánguida, Réisele, siempre enferma; el padre, Avrom Ber,  estudiando la Torá; el hijo, Mijael, soñando con ser cualquier cosa menos erudito y la hija, Débora que se encarga de las tareas domésticas y odia con toda su alma la vida que le ha tocado en suerte. Según cuenta la introducción, podría estar basado en la vida de la propia autora. Lo impresionante no es la historia en sí, sino que te metes en los espacios, hueles la col hervida, te resbalas en los caminos helados, compartes la frustración de Débora y te indignas con la sociedad tan cerrada. Además, el punto de la protagonista es el justo para que no sea ni excesivamente lacrimógeno ni demasiado autocompasivo.   Ejemplo de cómo un libro bien escrito puede apasionar sin que una tenga el mínimo interés sobre su contenido.

SI QUIERES QUE TE QUIERAN, David Monteagudo (Rata_Books)

En mis estanterías compiten ferozmente por el espacio mis novelas, mis clásicos, mis gramáticas sesudas con los libros de cocina que mi marido lee con fruición, comenta y “estudia”. Cuando le digo que qué difícil es comprender a Borges, él me contesta que lo complejo es asimilar los conceptos de cocina nuclear del último tres estrellas Michelín. Y en estas estamos, cuando en la biblioteca aparece este libro que no es si no la conjunción perfecta de cocina y literatura. No son ensayos de cocina como este libro de lectura reciente sino que se trata de recetas de cocina contadas literariamente. El autor que, según dice aquí, dirige varios grupos de escritura adapta las técnicas de escritura a cada una de las recetas. En una (gazpacho manchego) mezcla recuerdos de infancia, otra (arroz con pollo) lo hace como una obra de teatro, para la insigne tortilla de patatas utiliza el futuro de obligación, el pato se adorna con una visita de la editora etc…Los platos son lentos, muy lentos, lo contrario al fast-food que se denomina kilómetro cero, horas y horas para que los guisos estén en su punto. Un aviso : cada uno de los capítulos caba estupendamente porque el cocinillas/autor siempre triunfa ante sus comensales y no me extraña debido al tiempo y cariño que dedica. Literariamente se lee con mucho agrado y yo sigo optando por sentarme en el sofá, leer lo que se tercie hasta que una voz al fondo dice !a cenar! y yo me lo como todo, por eso leo tanto.

LOS MAIAS, Eça de Queirós (Pre-textos)

Como indica el nombre de la editorial, he utilizado de pretexto un viaje laboral a Portugal para leer este clásico de la literatura lusa, un tanto desconocido en España pero aquí equiparable a nuestro Quijote.  Esta novela inmensa por el volumen tiene de todo lo que puede uno desear de la prosa decimonónica relaista/naturalista: páginas y páginas de descripciones promenorizadas sobre la ropa, la decoración, la política y la literatura y un argumento que hará las delicias de cualquier adicto al culebrón de sobremesa. En la vida de los Maias primero está Afonso, hombre generoso y librepensador que se verá abocado a educar a Carlos Eduardo, su nieto, tras la dramática muerte del padre de éste, Pedro. Aunque Carlos ha estudiado medicina en Coimbra, no se dedicará al oficio de galeno con mucho afán, sino que le va más bien la fiesta y es adorado por las mujeres (casadas o no). Tras este resumen, un tanto simplista, conoceremos a un montón de personajes secundarios extraordinariamente dibujados: Ega, el amigo un tanto tarmabana; Alenca, el poeta romántico incomprendido, Cruges, el músico melancólico, la condesa de Gouvarinho y María Eduarda de la que no quiero contar demasiado. El lenguaje es de hace dos siglos, pero en esta época descarnada en la que vivimos en la que todo se explicita por escrito o por imagen, no puedo dejar de sonreir y de congratularme al leer frases como la que sigue: “la vieja tartana de ruedas amarillas acababa de ser una alcoba de amor, perfumada de verbena, durante las dos horas en que Carlos había rodado en ella por la carretera de Queluz, con la señora condesa de Gouvarinho” (p. 252). A buen entendedor, pocas palabras bastan.